La idea de este blog surge a raíz de la hospitalización de mi pequegüeque Saskia. Y todas las peripecias que me pueden ocurrir durante el día con 2 mocosetes a los que adoro aunque a veces me desquicien.
Todo comenzó estas Navidades cuando fuimos a Augsburgo, Alemania, a visitar a la familia de mi chico...Ni que decir tiene que, de todas las mamás es sabido, cuando un bebe empieza a vomitar de continuo la situación de estrés que se crea es absoluta. Pues imaginaros si vais en un avión,sola con dos niños de 3 años y un bebe de 7 meses y a un país extranjero donde lo más que sabes decir por educación es " bitte".
La situación,dantesca cuanto menos, cuando de repente Saskia empezó a vomitar sin parar como una fuente sobre su hermano y su hermano gritando en medio del avión " no me gusta que me vomiten, Mamaaaaaaa, quítame estoooo!. Encasquetando la peque a una ancianita alemana que se ofreció a cogerla, no entiendo cómo pues estaba vomitada y llorando (cierto es que los alemanes son muy corteses y a veces no saben ni ellos mismos cuànto), cogí por dónde pude a Yannick y lo llevé a esos baños tan diminutos que existen en los aviones donde uno no sabe si está entrando en la cocina, almacén, cuarto de tripulaciones o qué. Le quite toda la ropa y en ese momento llama la azafata: "estáis bien? Necesitáis algo?" Pues sí, tienes ropa de niño de tres años?" Al momento me vi riendo compulsivamente, una risa nerviosa que no paraba puesto que mi niño ya se había escapado por todo el pasillo completamente desnudo como vino al mundo ante la mirada de todos los pasajeros.
Tierra tragameeeeee! Al menos pude enfundarle un vestido de Saskia que le quedó como una camiseta ajustada de gígolo y un pantalón también de la hermana que fueron unas malla para él.
Y seguiré contando cuando me dejen, hasta entonces un placer...
Feliz día inventado de San Valentín